18 de enero de 2009
¿Eso es todo, amigos?
17 de enero de 2009
Leave the Second World War out of it
Como le comenté al remitente del mensaje, cualquiera que se interese por la sociedad israelí sabe que "nietos de supervivientes del Holocausto" hay en ella relativamente pocos (en 1996 se estimaba que sólo un 52,7% de la población israelí era de origen europeo —ashkenazi— y de ellos, un 20,9% era originario de la antigua Unión Soviética), y que sus mismos abuelos tuvieron muy poca relevancia real (otra cosa es la simbólica) en la creación y evolución del Estado hebreo (ni Ben Gurión, ni Golda Meir, ni Moshé Dayán, ni Ariel Sharon ni el propio Ehud Ólmert o sus familias pisaron jamás un campo de concentración nazi). Que el sionismo haya montado lo que Norman G. Finkelstein denomina una "industria del Holocausto", no es motivo para que los demás ahondemos en esta injusticia. Que las víctimas directas del sionismo lo hagan puede tener disculpa; que lo hagamos nosotros, no tanto.
Esto mismo que yo ahora sólo puedo argumentar torpemente lo defiende mucho mejor (y con todos sus matices) el siempre lúcido Robert Fisk en su artículo "When it comes to Gaza, leave the Second World War out of it" (The Independent, 17.01.2009).
Llamemos a las cosas por su nombre.
13 de enero de 2009
Israelis and the Israeli War on Gaza
Más análisis interesantes en el sitio en inglés de Hagada Hasmalit.
10 de enero de 2009
9 de enero de 2009
Gaza: Crimen y vergüenza
No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza.
No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí, sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.
No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?
No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina, sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza, a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.
No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos, que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.
Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.
En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.
Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Carmen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba.